El Pibe – Arabia Saudita, 1993 – Henry Agudelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 La reportería gráfica ha sido testimonio de los cambios políticos y sociales, ha dado credibilidad a los hechos trascendentales de la vida cotidiana, ha impreso carácter a los personajes del deporte, la política, el arte y sacado del anonimato a seres del común. Es a través de ella que se muestra la realidad sin maquillajes ni sutilezas.

En España, los mejores reporteros se dieron cita en la contienda de la Guerra Civil. Esas imágenes le dieron la vuelta al mundo y dieron pie para que, durante la Bienal de Venecia en 1972, Furlo Colombo señalara: "La comunicación visual nace con estas fotografías y no con el reportaje filmado". En Colombia, el gran tema documental del siglo XIX fue el de la Guerra de los Mil Días. Ya en 1862, Luis García Hevia había captado con su lente la batalla de la toma del Convento de San Agustín, en Bogotá. En el siglo XX, el gran pionero colombiano fue Leo Matiz.

Es una actividad de personas con tesón y vocación, como Henry Agudelo Cano y León Darío Peláez Sánchez, dos fotógrafos de Antioquia que expresan su propio estilo en esta exposición "2 MIRADAS REPORTERAS" organizada por el FOTOMUSEO.

Henry Agudelo

"Llegaron a la reportería gráfica por caminos diferentes. Henry Agudelo, hoy subeditor de fotografía de El Colombiano, se inició en su oficio aliado de Luz Helena Castro, Gabriel Buitrago y Pedro Nel Ospina. Las primeras experiencias las vivió hace 25 años, cuando se desempeñaba como laboratorista del periódico El Mundo de Medellín, donde aprendió la tarea, convirtiéndose en uno de los reporteros más premiados de Colombia. Estuvo vinculado a El Tiempo como Director de fotografía. Ha participado en concursos internacionales como el World Press Photo 2004, donde obtuvo el primer puesto en la categoría de deportes en acción; en el del Comité Olímpico

Internacional de Osaka (Japón, 2003), en el Premio Internacional FLAP del Arte (1993); el de Mejor Fotografía Deportiva Aips-Kodak-Adidas (Francia, 1990), Por otra parte fue seleccionado como el Mejor Reportero Gráfico de Suramérica, para el libro internacional Japonés SSF World Sports Photo Contest(1998); se ha hecho acreedor igualmente a numerosos premios nacionales.

Como una radiografía de la sociedad en la que vive, Henry Agudelo, retrata instantes que reflejan nuestro tiempo. Diariamente se adentra en la naturaleza humana para expresar su experiencia o la angustia de este mundo en contravía.

Agudelo no jerarquiza, no cree en "temas menores", se interesa por igual en el detalle o el conjunto, en el juego de luz y sombra y en la personalidad de los seres anónimos, siempre con un estricto sentido de la composición, como se percibe en la mirada de una niña que surge de la penumbra y nos mira fijamente, para advertimos la ingenuidad y el drama.

Su obra, surgida de la vida cotidiana, de la tragedia interna de Colombia, de los problemas sociales, está llena de símbolos que seguramente jamás produce deliberadamente, pero cuya posibilidad nunca elimina por completo. Así se advierte en muchos de sus trabajos, en los cuales logra sobrepasar la propia imagen e incita a reflexionar sobre nuestra propia condición, sobre la barbarie, sin caer en el retrato directo de la cruda violencia que sobrellevamos los colombianos en este primer quinquenio del milenio.

León Darío Peláez Sánchez

León Darío Peláez Sánchez, en sus primeros años dividió su tiempo entre las aulas de la Universidad Bolivariana de Medellín, donde estudiaba Comunicación Social, y los corredores del diario El Mundo. Desde ese entonces sabía que su futuro estaba en la reportería gráfica; y se dedicó a escribir su tesis de grado acerca de la fotografía deportiva, con la cual obtuvo el segundo Premio Postobón al Periodismo Deportivo.

León Darío Peláez nos sumerge en el mundo de las tradiciones populares, en las escenas de la vida urbana, en los espacios públicos donde el ser humano logra transgredir las costumbres o, simplemente, aferrarse a ellas. Así mismo, su cámara nos acerca a un largo viaje que casi toca los linderos de la realidad virtual, a los paseantes citadinos y a profundas escenas donde alude a un movimiento detenido que da fuerza a muchas de sus obras.

Se detiene también en las creencias del hombre corriente, en las fiestas cristianas y paganas que cada mes se celebran en los distintos rincones de Colombia, con su contenido carnavalesco, su esplendor barroco y sus procesiones de Semana Santa donde el Cristo parece aislarse de la tierra; Peláez con la composición de estas imágenes nos trae a la memoria algunos de los cuadros del Renacimiento.

Con esa reconstrucción de lo que es el patrimonio inmaterial, León Darío Peláez nos lleva de la mano igualmente a las plazas de pueblos, en las cuales la diversión y los juegos de azar son el entretenimiento obligado de los paseantes domingueros. Pero no se queda en el mero registro; con el rigor con que trabaja, maneja la composición de cada uno de sus protagonistas.

El humor es tal vez una de sus más agudas características. No sólo sus personajes expresan alegría sino que permiten al espectador hallar una segunda reflexión al apreciar sus obras. Incluso algunos de sus trabajos podrían hacer eco del surrealismo, porque con su ojo fotográfico nos sumerge en escenas que parecen alejarse de la realidad para expresar la creatividad del hombre corriente, como la de un carro parqueado sobre tres grandes piedras, aparato que parece prepararse para quedar suspendido en el aire. Es así como sus imágenes que puntualmente, las convoquemos o no, regresan a nosotros orientando la comprensión de una escena, o auspiciando definiciones de lo extraño y de lo súbitamente insólito.

Con La historia de un circo muy al sur, a la izquierda, obtuvo en 1993 el segundo lugar en el XI Salón Colombiano de la Fotografía y una mención al periodismo gráfico. Con Melodía de la ruta, logró el tercer lugar en 11 Salón de Fotografía Documental. Con la historia de un travesti callejero, que llamó Danny, reinado en el parque, obtuvo una mención en el XII Salón de la Fotografía en 1994.

Un año después en 1995, captó con su ojo de viajero distintas escenas en las ciudades de Oaxaca y Guerrero, en México, fotografías que expuso a su llegada a Colombia en la Casa de la Cultura Mexicana, bajo el nombre de Ojos en Tránsito, que le abrió las puertas para participar en Foto­Septiembre LatinoamericanoMéxico, donde intervino con la serie Uñas negras, mugre en los ojos y otras basuras, un ensayo con los recicladores de Mondoñedo en Madrid (Cundinamarca).

Ganador del Primer Premio Profesional en la primera FOTOMARATON en 1998

En el 2000, al cumplir 15 años de actividad profesional, realizó su tercera muestra individual en el Callejón de las Exposiciones del Teatro Jorge Eliécer Gaitán, donde reunió 40 fotografías en blanco y negro bajo el título Anotaciones.

Tres años después, participó con la muestra Central de Urgencias en Fotofiesta, evento internacional que reunió diferentes países del mundo en 30 galerías de Medellín. Y en febrero de este año 2.004 fue invitado al Museo de Arte Moderno de Bogotá para intervenir en el Proyecto Bogotá Cinco Sentidos en el que participaron cinco escritores, cinco artistas y cinco fotógrafos.

En esta exhibición del FOTOMUSEO, se advierten rostros, situaciones cotidianas y no tan cotidianas, en las cuales el fotógrafo se ha dejado llevar por la intuición, el humor y el lirismo.

De este modo, FOTOMUSEO muestra los valores de la reportería gráfica en Colombia, un país donde la labor es cada día más activa y difícil, debido a las circunstancias de orden público.

FOTOMUSEO, agradece al Instituto Distrital de Cultura y Turismo su apoyo permanente, A EPSON COLOMBIA, a la CÁMARA DE COMERCIO DE BOGOTA, a las empresas MOTOROLA, CLUB COLOMBIA, y a la CORPORACiÓN UNIVERSITARIA DE COLOMBIA IDEAS su patrocinio y su comprensión para la divulgación de los valores de la fotografía colombiana.

GILMA SUÁREZ

Directora FOTOMUSEO