En primer plano una mula: en medio de sus piernas se alcanza a leer Transmilenio. Es un bus que gracias a la magia de la fotografía quedó atrapado en un espacio imposible. Pero más allá de la poesía visual que esto pueda ofrecer, la imagen muestra el paso del tiempo, más o menos 400 años de historia: de la mula al Transmilenio.

Es una foto que quedó de la fotomaratón más reciente y la misma se puede leer de diversas formas: las múltiples formas de transporte que conviven en la ciudad; la tecnología versus la naturaleza, el progreso de la ciudad; cada quien la acomoda en lo que representa su marco ideológico y moral. Pero un elemento no cambia: es una foto hecha en Bogotá.

No hay dudas, no puede ser otra parte del mundo. El fotógrafo no necesitó hacer una panorámica, recurso obvio para reconocer la ciudad, digamos que fue minimalista y con dos elementos resumió el universo de siete millones de personas. Ese es el valor que tiene la FOTOMARATÓN para Bogotá. Es una forma de preservar el paso del tiempo, de detener la ciudad en micro-instantes irrepetibles que trascienden los años, a veces las décadas y con suerte el siglo.

Cada beso y cada abrazo son únicos. Son pertenencias intangibles de seres anónimos que quedan en la memoria de la ciudad y que probablemente ya no existan en la de sus protagonistas. El FOTOMUSEO se encarga de guardar todo esto a través de la FOTOMARATÓN: los participantes consignan en su trabajo las transformaciones de la ciudad, sus pérdidas y sus ganancias.

Por eso mismo, creo que es necesario invitar a los organizadores para que diseñen estrategias que obliguen a los fotógrafos a salir del centro de la ciudad, pues necesitamos completar la ciudad. Sobran las imágenes de La Candelaria, la Avenida Jiménez y la carrera Séptima y escasean las de sectores tan vitales de la ciudad como Kennedy, Modelia, Cedritos o Fontibón.

La ciudad crece y poco a poco se establecen nuevos puntos de referencia, otros íconos, como en su momento fueron el centro comercial Unicentro o el Parque de Banderas. Hoy día han florecido mega construcciones como los centros comerciales Santa Fe, Calle 80 o la Gran Estación, de las cuales no hay muchos registros y, sin duda, son  nuevos polos de atracción de la ciudad.

La FOTOMARATÓN debe ahora tratar de cubrir los cuatro puntos cardinales de la ciudad para que el mapa visual de la ciudad esté completo.  

Andres Zambrano
Jurado